La actriz reveló uno de los momentos más duros de su infancia, cuando su mamá sufría por las elecciones de su hermano.

Soledad Silveryra se presentó en Podemos Hablar, junto al conductor Andy Kusnetzoff, al director teatral Flavio Mendoza, a la cantante, María Becerra; a la actriz Ximena Capristo y al líder de Vilma Palma e Vampiros, Pájaro Gómez.

Como de costumbre, Andy llamó a los invitados a dar un paso adelante a quienes tuvieron que superar momentos difícil en su adolescencia y Solita tomó protagonismo y conmovió a todos con un relato: “Cuando uno tiene una infancia que no está contenida, que la mamá se quiere suicidar todo el tiempo, es difícil. Es muy difícil”, inició.

“Es muy difícil soportar el dolor del otro y la imposibilidad de por qué no puede”, agregó haciendo referencia a su madre, y desde su niñez explicó: “Por qué no me ve a mí y por qué no se da cuenta que al verme a mí me tiene que poder, porque me tiene que criar… y no pudo”, lamentó.

“Una puede hacer mucho psicoanálisis, pero son heridas que quedan y se te marcan”, dijo. “Para que te des una idea, a los seis años fui sola a la Cruz Azul porque mamá se cortó las venas. Como no me dieron bolilla, me volví para mi casa para hacerle el torniquete en el brazo. Al rato llaman a la puerta y era una doctora que me había visto. He pasado miles…”, añadió.

“La historia de mi hermano y mamá es muy fuerte. Mi madre lo quiso matar. Mi hermano pegó un salto y ella sintió que tal vez lo había matado, dio vuelta el arma y se mató ella”, sorprendió la actriz.

Por último, concluyó: “Esto nos tiene que servir. Por eso yo ahora soy tan feliz con los jóvenes cuando pueden expresar lo que quieren hacer con su sexualidad. Eso me parece una gloria. Mi mamá no aceptaba la homosexualidad (de mi hermano), era otra época. Por eso yo estoy profundamente agradecida a la vida por este cambio”.

Si usted, o algún familiar o allegado suyo, está atravesando una crisis emocional de cualquier tipo, siente que nada tiene sentido o se encuentra atrapado en una situación a la que no le encuentra salida, llamar al 135 (línea gratuita desde Capital y Gran Buenos Aires) o bien al (011) 5275-1135 (desde todo el país).