Hoy, a partir de las 20 horas, en la plataforma Capital Cultural, se podrá ver el registro audiovisual de un encuentro entre Mabel Busaniche, Alejandra Ironici y Emmanuel Theumer.

Con una invitación a dialogar acerca de los derechos de las mujeres y disidencias sexuales, la Municipalidad organizó en marzo un encuentro con tres referentes locales: Mabel Busaniche, Alejandra Ironici y Emmanuel Theumer. En una época donde muchas acciones se trasladan a la virtualidad y pierden la intensidad que les da la presencia, el registro audiovisual que se estrena hoy -28 de junio-, preserva ese diálogo para la historia santafesina; y aún a través de la pantalla, logra reavivar el fuego del debate y de la memoria.

El registro, que se podrá ver en la sección Usina de Pensamiento de Capital Cultural, amplía esa línea de contenidos que gira en torno a la conversación y al intercambio de conocimientos sobre historia, educación, arte y temas de interés social. Además, se inscribe en Museo Abierto, una serie de acciones pedagógicas y culturales para reflexionar sobre los museos públicos que dependen de la Secretaría de Educación y Cultura de la Municipalidad.

Poder y resistencias

Emmanuel Theumer planteó la posibilidad de poner en diálogo las historias de feministas, travestis y trans, porque “compartimos la criminalización de nuestras formas de vida por parte del poder jurídico, que ha intervenido en nuestra autonomía decisional, sobre los derechos a decidir sobre nuestro propio cuerpo”. Y al mismo tiempo, señaló que esas historias coinciden en estar signadas “por resistencias, por ciertos amortiguamientos o resortes a ese poder, al que hemos reclamado derechos para nosotres. En ese doble juego, en esa doble vertiente es que nos situamos en un Museo de la Constitución”, consideró al inicio de la charla.

En su intervención se refirió a esa criminalización, ejercida por los códigos de falta que estuvieron vigentes durante unos 70 años en la provincia de Santa Fe, y que fueron derogados a comienzos del año 2010. Con términos que fueron variando a lo largo del tiempo, esos códigos desplegaron “un aparato de tortura, de detención arbitraria, coimas y todo tipo de vejaciones a personas por su orientación sexual disidente”, precisó el docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, también investigador del Conicet.

En su análisis también hizo referencia a una ley que se aprobó a fines de la década de 1980, en plena expansión de la pandemia del sida, que “habilitaba la detención de homosexuales y prostitutas con el objetivo de la investigación serológica y una supuesta defensa de la salud provincial”. En la línea que planteó al inicio, su exposición repasó también las resistencias que tuvo esa normativa, tanto en Rosario como en La Capital, principalmente por parte de movimientos y organizaciones que luchaban por derechos para las disidencias sexuales.

Memorias del orgullo

En ese proceso colectivo que recupera Theumer, Alejandra Ironici enmarca su propia historia personal y su militancia. El punto de partida para su relato es el año 1998, “cuando llegué a Santa Fe para cumplir mis sueños, sobre todo el de insertarme en la academia”. Las primeras luchas de las que participó, recuerda, fueron “para lograr que las compañeras que ejercían la prostitución pudieran hacerse los testeos de VIH y de las Enfermedades de Transmisión Sexual en el sistema de salud pública, y evitar las detenciones arbitrarias de la policía cuando les exigían el carnet de sanidad”.

Por otro lado, dice -señalando la articulación con la Multisectorial de Mujeres-, “nos encontrábamos acompañando los reclamos por los derechos de las mujeres, muchas veces sentadas en la puerta del Hospital Iturraspe, con Marina Quinteros, con María José Campos y tantas compañeras y referentes que sería injusto no mencionarlas”. El recuerdo de Lohana Berkins también aparece durante su relato: “Fue mi matriarca. Ella me orientó en distintas situaciones de mi vida”.

Entre anécdotas personales y reflexiones sobre el activismo trans, Ironici recorre un arco histórico que va desde la derogación de los códigos contravencionales, pasando por las leyes nacionales de Identidad de Género, de Matrimonio Igualitario y de Cupo Laboral Trans, a la Ley Integral Trans que está en debate. Como marco de fondo, la propia Constitución Nacional reformada en 1994, sobre la que reflexiona: “Santa Fe le dio al país la Constitución que necesita y por eso tenemos que sentir orgullo. Le dimos a la Argentina todas las herramientas para que las disidencias logremos los derechos que no teníamos consagrados en ningún lado. Eso se tiene que contar en la memoria y en la historia santafesina”.

Mujeres en la Convención

“Vine para contar algo que tal vez no se conoce y es importante que quede en un Museo de la Constitución porque se desconocen muchas cosas que las mujeres hicimos por nuestros derechos, en un proceso difícil, con avances y retrocesos”, dice Mabel Busaniche, educadora popular y una referente del activismo feminista, para referirse a un episodio que ocurrió durante la Convención que reformó la carta magna en 1994.

En ese marco, mientras se incorporaba la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) y por fuera de los acuerdos políticos que habían derivado en la reforma, “sectores aliados al entonces presidente Carlos Menem intentaron incluir un artículo sobre el derecho a la vida desde la concepción”. Frente a eso se pusieron en marcha una serie de debates al interior de la Convención, mientras en las calles se movilizaban los grupos que impulsaban esa cláusula y por otro lado, las mujeres que luchaban por sus derechos reproductivos.

En ese contexto, comenzaba a organizarse el feminismo local, entre mujeres que habían vuelto del exilio -como la propia Mabel- y otras que empezaban a insertarse en algunas instituciones. Ese grupo todavía incipiente, en articulación con feministas del movimiento nacional, organizó el cabildeo para llegar a cada convencional; y generó distintas formas de manifestación pública a través de charlas, paneles y hasta una solicitada en medios nacionales que llevaba entre otras firmas, la de María Elena Walsh. Los nombres de Dora Coledesky, Cecilia Lipzcyc y Mabel Bianco, entre otras, aparecen en su relato para dejar testimonio del largo proceso que en diciembre de 2020 logró la sanción de la Ley de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo.