En 1944, la situación fue peor que la actual: frente a Paraná, el río marcó 1,40 metros por debajo del cero, al igual que en Diamante (-1,29); y en La Paz (-1,08).

El río Paraná creció pocos centímetros durante los últimos tres días en varias ciudades de Entre Ríos pero continúa con alturas por debajo del nivel del mar y de los límites de aguas bajas, por lo que se espera que la situación crítica, cercana a los peores años de la historia, persista durante todo 2021.
 

El Instituto Nacional del Agua (INA) advirtió este martes que la tendencia descendente “va a continuar en las próximas semanas”, y existe una “máxima probabilidad de que persista durante el invierno” y siga de forma “similar en el último trimestre del año”.

Además, el organismo espera impactos en “las tomas de agua para consumo urbano; para refrigeración de centrales de generación eléctrica y de procesos industriales”, además de problemas en “la navegación fluvial; fauna íctica; estabilidad de márgenes” y una “exposición a incendios en márgenes e islas”.

En Paraná, el río creció cinco centímetros y tiene hoy una altura de -7 centímetros (por debajo de la altura sobre nivel del mar), lejos del límite de aguas bajas (2,30 metros), 1,22 metros menos que a principios de junio, y se prevé que alcance niveles muy similares a los registrados en el año que más descendió en la historia.
 

En 1944, la situación fue peor que la actual: frente a Paraná, el río marcó 1,40 metros por debajo del cero, al igual que en Diamante (-1,29); y en La Paz (-1,08).
 

El INA mejoró los pronósticos y espera que el 6 de julio el Paraná tenga una altura próxima a los -18 centímetros en la capital entrerriana y que pueda llegar a los 30 centímetros por debajo del cero.