Un escandaloso suceso se está llevando puesto a todo el rugby inglés de la manera menos pensada: un jugador recibió la ejemplar y severa sanción de diez partidos por extralimitarse con el físico de un rival.

El rugby suele ser noticia por cuestiones desagradables y hasta repudiables. Y esta vez no fue la excepción. El partido entre los Catalans Dragons y los Huddersfield Giants terminó con la victoria del equipo francés por 50-12 en casa de los ingleses. Sin embargo, lo mas destacado del encuentro se dio a conocer después.

El jugador Sam Kasiano, tras finalizar el partido, denunció a uno de los jugadores del equipo rival, Joel Tomkins, por meter su mano donde no debe. Luego, el panel de revisiones de la Rugby Football League determinó una dura y ejemplar sanción, según reporta Sky Sports.

¿El motivo? “Meter su dedo en el trasero de un oponente”. El castigo fue de “Grado F”, el más serio de la liga de rugby, por lo que se perderá los siguientes 10 partidos.

Tomkins, jugador neozelandés, reconoció su culpabilidad y además de la sanción deportiva que se le ha impuesto pagará una multa de 500 libras.