El serbio agradeció al suizo y al español por “obligarlo” a llegar a su mejor versión. “Me costaba contra ellos, pero algo cambió”, dijo.

“Felicito a Matteo por un torneo fantástico. Fue un partido duro, sé que es duro perder una final pero va a tener una gran carrera”, comenzó con el clásico reconocimiento al rival de turno.

Y luego se entregó a sus propias sensaciones. “Qué decir… Ganar Wimbledon siempre era un sueño cuando era chico, lo dije muchas veces pero es así, cuando era un chiquito de 7 años lo soñaba. Es un honor, un privilegio”, sostuvo.

También se metió de lleno en lo que este duelo asombroso entre los tres jugadores más grandes de la historia (grupo que integra junto a Roger Federer y Rafael Nadal) deparará en el futuro.

“Haberlos igualado significa que ninguno de nosotros se detendrá. Lo dije muchas veces, quiero rendirle tributo a ellos que son unas leyendas, los dos jugadores más importantes a los que me enfrenté en mi carrera y quienes me ayudaron a estar donde estoy. Me hicieron más fuerte mental y físicamente para llegar a lo que buscaba. Por tres o cuatro años perdía los partidos que jugaba con ellos pero las cosas cambiaron y los últimos 10 años han sido un recorrido increíble y no se detiene acá”.

Luego, se embarcó también en el sueño de lograr una gesta tan difícil como ahora, en teoría, cercana en base a su altísimo nivel de juego: completar el Golden Slam al ganar tanto el US Open, último Grand Slam del año, como la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, algo que le quedó en el tintero después de que Juan Martín Del Potro lo sorprendiera en la primera ronda de Río 2016.

Algo que ningún varón consiguió en la historia en la misma temporada.

“Podría sin dudas visualizar eso pasando (el Golden Slam). Voy a jugármela, estoy en gran forma, jugando bien y mi mejor tenis en Grand Slams, esa es mi prioridad en este momento de mi carrera”.

Finalmente, se río y esquivó el balazo cuando le preguntaron, como fanático del fútbol, por la final de la Eurocopa entre Italia e Inglaterra. Claro, es que por un lado estaba en pleno Londres, pero acababa de vencer a un rival italiano. “Me ponés en una posición muy incómoda. Me encanta el fútbol y lo voy a disfrutar”, concluyó, diplomático.

Y se llevó una ovación. La vigésima en un gran escenario. ¿La última? Todo indica que no…