Vive en Rosario, ciudad de donde el héroe de la final es oriundo. Allí lo paran, le piden autógrafos y hasta selfies. Él asegura que no quiero sacar rédito y se ríe ante la locura de la gente.

Para Alejandro todo cambió en cuestión de minutos. El domingo pasado, ya cuando el título de la Selección Argentina campeón de América era cosa juzgada tras el Maracanzo en Brasil, alguien pasó cerca de su puesto en Rosario, lo vio, automáticamente lo relacionó con el héroe de la final a quien lo une un gran parecido, y le grito: “¡Eh, Fideo!”. Desde entonces, este churrero del Barrio Acindar duplicó sus ventas y se ve cada vez más sorprendido por el milagro Di María.

Y así como le ocurre al jugador del PSG en cualquier lugar adonde va, ahora también le pasa a Alejandro en su pequeño reducto: todos sus clientes le piden fotos y se sorprenden al comprobar que sí, que definitivamente se parecen.

“Yo no digo que me parezco pero la gente sí”, dijo el vendedor en declaracionesdonde también contó que habitualmente lo relacionaban con el jugador surgido en Central y que por eso se ha ganado apodos como “Fideo, Dima o Di María”, pero ahora esa picardía impacta directamente sobre sus finanzas.

Y para aprovechar el pico de la ola, Alejandro apuesta el todo por el todo: si le piden que haga jueguitos con alguna pelota deja su bicicleta y lo hace. Derecha, rodilla, para acá y para allá, ante la mirada de chicos y grandes.

“Soy hincha de River y me gusta el fútbol como a todos”, dice el trabajador que ya es furor en su ciudad. “Hace mucho tiempos unos chicos me dijeron que me parecía al Fideo, yo pregunté quién era Fideo y ahí me dijeron, yo no lo conocía, algunos hasta me han pedido autógrafos”, dice y se ríe, incrédulo.

El fútbol todo lo puede, más en Rosario, ciudad de fanáticos si los hay. Pudo darle la revancha al mediocampista luego de tantas frustraciones con la Albiceleste, pudo devolverle la gloria al seleccionado tras 28 años de sequía y pudo impulsar el negocio de Alejandro. “Yo no digo que soy igual a Di María, ni que me parezco, ni nada”, aclara como para que nade crea que saca ventaja con sus particulares facciones.

Y recuerda: “Yo soy churrero, vivo de esto, me dedico a esto hace 14 años”. No es ningún advenedizo, claro está, pero no está nada mal sacar rédito de esta fama inesperada. “Voy por la calle y algunos me dicen ‘ey, hiciste el gol’”, cerró Alejandro, que celebra especialmente el título de la Selección, pero más el gol de Ángel Di María.