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miércoles 22 de septiembre de 2021

Nino Dolce y su increíble transformación

Foto: Clarín

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El ex Playboy dejó bien atrás una vida de excesos y abrazó la religión judía. “Pude saltar a tiempo”, asegura.

-¿Cómo te llaman, Rómulo Tirri, Nino Dolce o Noah Ben Sarah?

-Cuando estoy en el templo soy Noah ciento por ciento. Cuando ando con mis amigos de toda la vida soy Rómulo. Y cuando ando por la calle y me saludan soy Nino. En esencia soy siempre el mismo, un pibe divertido, histriónico. Hago el mismo bardo en la cancha, en el templo cuando hacemos sabbat o cuando iba al boliche.

Nino Dolce nació en 2003 de pura casualidad. Lo llamó un amigo camarógrafo que iba a trabajar en un casting para el canal Playboy, que en ese entonces comenzaba a producir contenido local. “Venite que hay 40 minas que se van a poner en pelotas”, fue el mensaje que recibió y fue para allá.

Para justificar su presencia, comenzó a disimular tareas de iluminación. Y al ver cierta pasividad y nerviosismo de las aspirantes empezó con su especialidad. “Me metí y arranqué ¿Cómo estás bebé? Imaginate que estamos solos en un ascensor, ¿qué me harías? ¿Cuál es tu fantasía?”.

Su intromisión surgió efecto y la productora del casting lo incentivó a que continúe. Al terminar, impactada por su verborragia, lo invitó a hacer la prueba para un “cocinero erótico” que estaban buscando para otro programa.

“Me tiró que tenía que ser un chef italiano. A mí al toque se me vino a la mente Donato de Santis. Y ahí tiré lo de Nino Dolce, il cucinero del amore. A la mina le encantó y me dijo ‘sos vos’. Me dio tres meses para ponerme fit. Metí fierros todos los días. Parecía Arnold Schwarzenegger”.

“La debacle total”
Con diferentes programas, como Nino Dolce: Nino Dolce Love House o Nino Dolce: Hotel (“la mejor temporada, mi obra cumbre”) Noah trabajó en Playboy hasta 2015.

“Cocinaba, improvisaba y tocaba culos. Era una especie de Olmedo. Le decía a la cámara ‘este culo es mío, aunque es tuyo también. Nino comparte todo’. Los CEO de Playboy Latinoamérica no querían que vayan Luciana Salazar o Pamela David, que también tenían sus programas, me pedían a mí para los viajes. Se estallaban de risa. La fórmula humor, cocina y sexo funcionó”.

El programa tomó popularidad y el personaje llegó a la televisión de aire, con su pico máximo en la participación en Gran Hermano Famosos, en 2007.

“Convertirme en mediático fue una cagada. Lo de ese reality ni me quiero acordar. Esa tele verga no la había visto en mi vida”.

-Vos colaboraste pegándole un cabezazo a la pared…

-Un boludo me dijo ‘hacé quilombo que es lo que garpa’. Y viste que yo soy… cómo decirlo, un poco mucho. Encima eso salió en vivo. Pero yo había tocado la pared y era durlock. La había testeado. No me dolió. Hay que hacer una remera ‘La pared era de durlock’. La verdad que no quiero hablar de esa etapa porque para mí fue siniestra. Los medios me hicieron concha y marcó la debacle total.

-¿Ahí tocaste fondo?

-Durante el 2007 y 2010 hice un raid mediático que se me descontroló, se me fue de la mano el personaje. También el boliche, las presencias. Era not stop.

“Pude domar el personaje”
Noah se compara con el Hombre Araña para graficar cómo el traje de Nino Dolce se estaba apoderando de él. “Yo no podía salir del personaje, era 24/7 Nino y había perdido el norte. Me estaba incinerando. Era una brasa terrible”.

Y no tuvo mejor idea que irse al Amazonas peruano. Tomó ayahuasca y se sometió a un ritual, llevado adelante por un chamán, en el que lo enterraron bajo tierra, apenas con una cánula para respirar, durante dos horas. Todo con la intención de poder dejar atrás el personaje.

-¿Hubo un hecho puntual que te llevó a eso?

-Fue una seguidilla, una tormenta de errores. Me estaban indicando muy claramente que había que pegar un volantazo. Sobre todo porque empecé a ver mucha gente que se iba deteriorando o le pasaban cosas feas, accidentes, tragedias, internaciones y hasta muertes. Muchos players cayeron en el camino.

-¿Surgió efecto el ritual?

-Mirá, eso fue en 2010 y yo seguí en Playboy hasta 2015, jeje. Pero cuando volví de la selva por lo menos pude domar al personaje.

“La pieza que le faltaba al rompecabezas”
En 2015, Noah le contó esta experiencia a Alejandro Fantino en su programa. Allí narró de su búsqueda espiritual que aún estaba sin rumbo. “¿Por qué no probas de ir a la Iglesia?”, le preguntó el conductor. “¿Por qué soy judío?”, respondió Noah, aún en ese entonces en el rol de Nino.

Noah es judío por su madre, pero en su vida nunca había entrado a un templo. Al otro día de la nota con Fantino, un directivo de la Sinagoga Chalom (Colegiales), que lo conocía por amigos en común, le tocó el timbre en su casa. “‘Hoy es viernes, sabbat, venite con nosotros’, me dijo. Yo no sabía lo que era sabbat”.

“Cuando entré al templo tuve una sensación indescriptible, como que el alma se me salía del cuerpo. Fue un rayo de luz potente, sentí a mis ancestros, como que todo cerrada. La energía de los cantos… era parte de eso. Fue automático. Era la pieza que le faltaba al rompecabeza”.

-¿Te metiste de una?

-¡No! Me llevaron de a poco. Porque, como ellos dicen, sino se te pasan de cocción los pibes. Costó. Porque yo venía picante. Nino estaba controlado, pero seguía con la noche, los boliches. Fue difícil salir de esa. Me tuvieron que sacar muy despacito.

A los dos días de comenzar a ir al templo recibió una oferta para realizar un reality show en Chile. La oferta era de 25 mil dólares para ir tres meses a una isla, en búsqueda de pareja, “una cosa medio chancha”.

“Le conté al rabino y me dijo ‘Hiciste algo tan bueno como venir al templo que el diablo te está tirando artillería pesada para que vuelvas, es muy bueno que te esté pasando esto’. El rab me dijo que era un mensaje clarísimo. Y no fui”.

“Estoy sano”
Viajó a Israel, estudió hebreo, cábala, hizo el Berit Milá (circuncisión) y optó por el nombre de Noah Ben Sarah. “Noah es por Noé, el que se salvó del diluvio. Y yo siento que me salvé y sobreviví. En la Torá figura Noaj, pero yo me lo puse al estilo yanqui, Noah. Ben significa hijo y Sarah es el nombre de mi mamá”.

“Me cambió el flash ciento por ciento. Esa energía que uno pone en cosas negativas, cuando la pones en cosas elevadas tiene el triple de fuerza. Estoy viendo el lado luminoso de la vida, retomando el contacto con mis viejos y mi hijo, algo que no tenía. Esa misma seguridad me da confianza para salir a hablar en los medios. Esperé un tiempito. No es que fui al templo y al otro día salí a decir ‘el judaísmo es lo mejor’”.​

-¿Cuál es tu rol en los templos?

-Varía. Voy a uno en Nuñez, que es de línea muy dura. A ese voy a la mañana. Es bastante cerrado, exclusivo. Después voy a la casita de Lacroze que es como la Creamfields de los templos. Hay un rab que la primera vez que lo vi parecía que levitaba. Ahí soy el maestro de ceremonia, soy el que agita el baile y el canto. Agito, toco la percusión. También sigo yendo a Chalom, el primero que fui. Tengo muchos amigos ahí.

“Después me llaman de muchos templos para hablar de teshuvá (práctica de volver a los orígenes del judaísmo), porque me convertí como un referente, sobre todos por haber salido de donde estaba, siempre bien guiado. Yo tengo mi more Jaim Baruj Chelger, que es como mi padre espiritual, que me ha sacado…”

-¿Qué es lo que trasmitís?

-El rezo del agradecimiento. A mí se me acomodaron las neuronas. Cuando me miro al espejo y me veo todos los dientes, agradezco. Estoy sano. Siento que pude pegar el salto justo. Dios tiene un plan para mí y en ese plan estaba incluido haber pasado por todos estos lugares de oscuridad. En el momento que hice el click, cuando entré al templo, tomaron sentido. Fueron el motor para elevarme. En el ambiente religioso se dice que cuando estuviste más picante, ese es el combustible para elevarte.

“Una oportunidad de redención”
Noah trabaja en la Dirección General de Música del Ministerio de Cultura, este año se sumó al rubro inmobiliario en Century 21 (“está complicadísimo, pero le pongo onda y hago de todo para vender”) y tiene un programa, llamado Teshuveros (domingos, a las 18 horas), en Radio Jai, la Radio Judía de Latinoamérica 96.1.

-¿Dejaste atrás los medios masivos?

-Ahora me siento bien para volver. Me gustaría mucho ir, por ejemplo a MasterChef Celebrity. Iría como loco. Podría hacer un cucinero ATP, el cucinero de la familia… Tendría mucho para dar, no perdí la frescura.

-Pero tendrías ventaja por tu experiencia…

​-No. Nunca cociné en el programa. Yo lo único que tenía que tratar era de no fritarle las tetas a las minas o mis bolas. Lo último que hacía era cocinar.

-¿Te haría bien tanta exposición?

-Sería una oportunidad de redención. ‘Cometí errores, pero mirá que bien que estoy’. Los medios me han vapuleado mucho. Yo soy un sobreviviente de la Shoá mediática. Se ha comida gente de verdad. Estoy muy contento de haber sobrevivido, estar bien y que la gente se de cuenta que soy alguien que se equivocó mostrando una imagen que en ese momento garpaba. Yo no me daba cuenta que estaba yendo por mal camino. Pude rumbear a tiempo y me parece que es un buen mensaje para quienes piensan que todo está perdido. Si la remás y te focalizas en vos mismo y creés que podes salir, está bueno. La vida me esta respondiendo de una manera muy luminosa”.

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