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sábado 25 de septiembre de 2021

La principal corriente atlántica parece acercarse al umbral crítico

Foto: Infobae

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Una investigación ha encontrado que en el transcurso del último siglo la corriente oceánica del Atlántico ha ido perdiendo estabilidad y esta acercándose a un umbral crítico.

Un importante sistema de corrientes del océano Atlántico se ha debilitado y está perdiendo fuerza, lo que podría tener consecuencias para los sistemas meteorológicos de todo el mundo, según un nuevo estudio publicado en la revista Nature Climate Change.

Una desaceleración sin precedentes

Los investigadores encontraron evidencia de que la Circulación de Reversión Meridional del Atlántico (AMOC) se acerca a un colapso. El sistema actual incluye la Corriente del Golfo y hace circular agua tibia a la superficie del océano que contribuye a las temperaturas suaves en el continente europeo.

La circulación oceánica gigante es relevante para los patrones climáticos y su desaceleración también se asocia con una gota fría observada en el Atlántico norte. Comparado con una cinta transportadora para los océanos, el sistema de circulación juega un papel importante en la distribución del calor a nivel mundial.

El estudio realizado por el científico climático Niklas Boers de Freie Universität Berlin en Alemania, no es el primero ni será el último en señalar cómo el AMOC parece estar avanzando lentamente hacia un punto de inflexión importante. Se desconoce la razón exacta de este cambio, pero cada vez hay más evidencia de que el aumento de la escorrentía del hielo derretido está alterando la salinidad y la temperatura de una manera que frena significativamente todo el sistema.

Una amenaza para la civilización

Un posible colapso de este sistema de corrientes oceánicas podría tener graves consecuencias. Si la corriente se detuviera, podría haber una gran reorganización en el clima mundial. Perturbaría en demasía las lluvias de las que dependen miles de millones de personas para alimentarse en la India, América del Sur y África Occidental; habría crecientes tormentas y bajada de temperaturas en Europa; aumento del nivel del mar en el este de América del Norte y, por si esto fuera poco, pondría en peligro aún más la selva amazónica y las capas de hielo de la Antártida. El impacto más probable sería que Europa occidental caería en una ola de frío indefinidamente larga. Se cree que ocurrió una situación similar cuando AMOC se detuvo cerca del final de la Edad de Hielo, con una ola de frío que duró alrededor de 1.000 años.

La complejidad de este sistema y los niveles de calentamiento global inciertos para el futuro hacen que sea imposible pronosticar la fecha de dicho colapso: podría ser dentro de una década o dos, o dentro de varios siglos, pero el impacto de este evento nos hace ver que no podemos permitir que suceda, dijeron los científicos.

“No hubiera esperado que las cantidades excesivas de agua dulce agregadas en el transcurso del último siglo ya produjeran tal respuesta en el vuelco de la circulación. Necesitamos conciliar urgentemente nuestros modelos con la evidencia observacional presentada para evaluar qué tan lejos o qué tan cerca de su umbral crítico está realmente el AMOC. Si bien la relevancia respectiva de los diferentes factores debe investigarse más a fondo, todos están relacionados con el cambio climático causado por el hombre”, dice Boers.

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