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martes 21 de septiembre de 2021

Tras 32 meses, concluyó la obra del canal Vila Cululú

Foto: Mirador

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Pasaron casi tres años desde que comenzaron los trabajos de readecuación del canal que atraviesa la cuenca lechera del departamento. Una obra hídrica que promete saldar una deuda histórica con el sector productivo.

La empresa constructora Pitón S.A. confirmó que finalizó la obra de reacondicionamiento del Canal Vila-Cululú y la Cañada Sunchales, un trazado de 102 km que nace al sur de la Ruta 70 y se extiende hasta el arroyo Cululú en el departamento Las Colonias.

La tan esperada obra, y por tantos años reclamada por decenas de distritos rurales que integran la cuenca lechera central de la provincia, beneficiará a 45.000 habitantes de una decena de pueblos, y a 300.000 ha productivas. Luego de tres años de excavaciones para su profundización y ensanchado sobre la traza original, se construyeron 29 obras de arte de magnitud, incluidos tres puentes nuevos y mejoras considerables de las alcantarillas en rutas provinciales, por un monto total de casi 1.000 millones de pesos al final de cuentas.

“La obra está totalmente terminada; hemos completado el día viernes los últimos trabajos en el puente sobre el ferrocarril, el cual fue el último en colocarse hace 10 días atrás y ya hemos retirado las máquinas dando por finalizado nuestro trabajo”, confirmó el Ing. a cargo de la obra Dante Sarno, en diálogo con el programa ADN Rural.

La magnitud de la obra puede apreciarse en la cantidad de puentes y alcantarillas que debieron reacondicionarse y construirse para que se adapten al nuevo caudal que puede transportar el canal luego de su profundización. “Más de 100 km de canalización en distintas secciones, en total 29 puentes, dentro de los cuales se destacan un puente del ferrocarril (Nuevo Central Argentino), y dos puentes desde cero en las rutas 81-s y R 13, al tiempo que se hizo totalmente nuevo el paso por la Ruta 70”, detalló el ingeniero de Pitón S.A., empresa que comenzó con la obra en noviembre de 2018.

Un doloroso camino recorrido

La inmensa alegría que siente la región del Vila Cululú es directamente proporcional a los dramáticos años de inundaciones que sufrieron, en algunos casos con saldos irrecuperables, como el cierre de aproximadamente 40 tambos entre 2012 y 2018, o lotes agrícolas inutilizados que perdieron hasta cinco campañas completas de doble cultivo.

Los primeros desbordes del Vila Cululú comenzaron en 2012, provocando desde entonces siete inundaciones, incluida la de abril de 2016 y enero de 2017 como las más recordadas por la duración y el daño provocado, que llevaron a la quiebra a decenas de empresas agropecuarias de la región, a causa de la falta de obras hídricas que permitieran escurrir las aguas del departamento.

Un grupo de productores y pobladores autoconvocados de esa zona comenzaron a reclamar activamente en 2014 ante las autoridades provinciales para que se refloten las viejas promesas de obras hídricas en la cuenca alta del Vila Cululú, que era dónde se originaba el cuello de botella cuando llovía en Córdoba y derramaba el agua desde San Francisco y Josefina hacia el interior del departamento. Pero también exigían que se profundice el canal madre Vila Cululú porque por allí se observaban los mayores anegamientos por desbordes, que llegaron a inundar pueblos enteros.

Pasaron varios años de asambleas, reuniones oficiales, estudios topográficos e hidrológicos cuestionados, pequeñas obras aisladas de emergencia, y aquella gran inundación de abril de 2016 donde llovieron 23 días seguidos, hasta que la política decidió en serio solucionar el tema.

Las dramáticas postales de las vacas bajo el agua y los pueblos inundados llegaron a los medios nacionales, y eso motivó la visita del presidente Mauricio Macri en un sobrevuelo en helicóptero por la zona junto al gobernador de entonces Miguel Lifschitz. Allí se decidió que la provincia llame a una licitación y que la Nación pondría el dinero.

Más vale tarde que nunca

Tuvo que pasar otro año de catástrofes hídricas para que el proyecto oficial de ingeniería estuviera terminado, pero con una readecuación completa de toda la cuenca. Recién en mayo de 2018 se concretó la adjudicación de la obra, que comenzó en noviembre de ese mismo año.

El plazo inicial de obra era de 14 meses y el presupuesto asignado, de 394 millones de pesos. Finalmente, pandemia mediante y con otros gobiernos en la gestión, se terminó por el triple del presupuesto y en 32 meses.

Con la finalización de esta obra, quedarán atrás los enormes inconvenientes que las lluvias provocan en estas zonas bajas y de cañadas de los departamentos Castellanos y Las Colonias, pero nunca podrán olvidarse las horrendas imágenes de desesperación y pérdidas que se vivieron en aquellos años a causa de su postergación.

El próximo paso para completar una solución integral es revisar y readecuar los pasos de agua desde Córdoba hacia Santa Fe, una obra que trabajará sobre el denominado Bajo Ricci (que conecta con el Vila Cululú) y el alteo interprovincial que bordea la Ruta 1. Según información extraoficial, los estudios de la provincia están en marcha y pronto serán llamados a licitación.

* Con información de La Opinión.

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