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lunes 20 de septiembre de 2021

“Me cortaron con un cuchillo”, el duro relato del nene de seis años secuestrado

Foto: Infobae

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Soledad Brizuela es asistente terapéutica y fue una de las primeras personas en socorrer al nene cuando lo vio deambulando por la autopista. El menor le contó lo que sufrió. “Estaba en shock y preguntaba por sus padres”, le dijo la mujer.

“El niño temblaba mucho, parecía como una hojita y estaba en shock. Lo único que pedía era auxilio mientras caminaba por la banquina”. Así describió Soledad Brizuela en diálogo con Infobae a I., el niño de 6 años que había sido secuestrado varias horas antes en el barrio porteño de Mataderos, después de encontrarlo casi de casualidad a la vera de la ruta 9. A esa altura, la mujer ni se imaginaba todo lo que el menor había sufrido. Lo único que le importaba era asistirlo y entender por qué había terminado al costado de la autopista solo y completamente invadido por el miedo.

Soledad contó a este medio cómo entabló el diálogo con I. y logró que le revelara algunos detalles de lo que le había pasado seis horas antes. Para eso fue importante su experiencia laboral. La mujer -con domicilio en Campana- se desempeña como acompañante terapéutica y gracias a su carrera, sabe cómo indagar a pacientes que han sufrido distintas situaciones traumáticas. La que había padecido el nene era una de ellas.

Cuando lo vio por primera vez al costado de la ruta 9, a la altura del kilómetro 83, lo primero que hizo Brizuela fue separarlo del resto de las personas que se habían detenido a ayudarlo. Es que según contó, todos comenzaron a hacerle preguntas al menor y prácticamente no dejaron contestar.

“Nosotros veníamos con mi amiga Malvina de pasar el día en Azcuénaga. Vimos al nene pidiendo auxilio en la ruta y nos detuvimos. Éramos tres autos los que paramos casi al mismo tiempo. Cuando lo veo, el niño era carne de cañón. Todos le hacían preguntas pero no escuchaban. Yo lo alejé y lo senté en el asiento trasero de otro auto mientras los otros llamaban a la Policía”, contó la mujer.

Fue entonces que comenzó a saber un poco más del horror que I. padeció. No fue fácil. Soledad primero le hacía preguntas sobre aspectos más agradables de su vida. Le indagaba acerca de sus gustos, de los videojuegos que practicaba y cuando observaba que el niño se mostraba más confiado, averiguaba sobre lo que le pasó. Ahí vino la conmoción.

“Cuando me contestaba algo lindo, ahí le preguntaba lo que había pasado. ‘Dónde están tus papás, qué le había pasado’, etc. Él fue contando que lo llevaron tres hombres de su casa, que lo robaron, como si él fuera un objeto. En un momento le veo una curita en la muñeca y me dijo que uno de los hombres que se lo llevaron lo había cortado con un cuchillo. ‘Uno de ellos agarró un cuchillo y me cortó’”, recordó Soledad en su diálogo con Infobae. Por suerte, la herida era superficial pero da cuenta de la violencia de los secuestradores.

Sin embargo, la mujer destacó otra parte del relato del niño. Lo que más la conmovió fue que lo que más le inquietaba al nene era saber cómo estaban sus padres, quienes también fueron víctimas de los delincuentes que ingresaron a su casa del barrio de Mataderos. “Según me dijo les habían tapado la nariz y la boca con una cinta. Estaba preocupado de que no pudieran respirar. Estaba preocupado por la salud y la seguridad de sus padres. Me decía si se habían ahogado. Yo lo primero que pensé era que estaban en el agua. Después supe lo que había pasado en realidad”, destacó la acompañante terapéutica.

Para ese momento la Policía de la Provincia de Buenos Aires ya se había hecho presente en el lugar. Una oficial tomaba nota de lo que el niño relataba. Entre otros de los detalles que recuerda Soledad es la frialdad con la que describió I. a los captores. De acuerdo con lo que le contó el chico, antes de liberarlo, uno de los delincuentes le entregó un manojo de llaves y le dijo: “Ahora volvete a casa”. Después, señaló el nene, el secuestrador que lo acompañaba en el asiento trasero se fue por el medio de un campo y lo perdió de vista para siempre.

“Estaba descalzo. Tenía apenas medias negras, un pantaloncito, una remera y nada más. Capaz lo retiraron así de la de la casa. Vaya uno a saber. Le dimos un busito porque estaba frío pero por los nervios. Como cuando uno sufre un accidente. Tenía un temblor inexplicable. Ahí le saqué todo tipo de información. Después se lo llevó la oficial y nosotros lo seguimos hasta que se encontró con su familia”, continuó la mujer en su relato.

“Me contó que tenía dos hermanos menores. Pero no sabíamos que lo que estaba pasando. Después con lo de la cinta en la boca supe. Nos dimos un abrazo y se fue con la policía”, concluyó Soledad.

Según confirmaron fuentes policiales a Infobae, todo se inició ayer al mediodía, en una casa de la calle Montiel al 2100, de Mataderos, donde vive un hombre de la comunidad gitana que se dedica a la reparación de máquinas viales y a la compra venta de metales, junto a su familia.

De acuerdo con la denuncia, mientras recibía a un amigo, dos personas que dijeron ser policías ingresaron su casa y los redujeron junto a su esposa, tras lo cual se llevaron cautivo a su hijo de seis años. En ese momento, los captores escaparon con el menor a bordo de un Fiat Siena gris, que fue hallado abandonado poco después en la calle Melo y colectora General Paz.

Poco después, la madre del niño capturado denunció haber recibido un llamado extorsivo en su celular en el que le exigieron un rescate de 600 mil dólares.

Ante esta situación intervino el personal de Antisecuestros de la Policía Federal Argentina (PFA) y el fiscal federal Franco Picardi, quien le tomó hoy declaración a los padres de I. De momento no se descarta ninguna hipótesis, aunque los investigadores -según lo que trascendió- creen que se trataría de una suerte de ajuste de cuentas.

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