La nutrida movilización de este miércoles a la noche en el Monumento a la Bandera por más seguridad y justicia en Rosario, luego del asesinato de Joaquín Pérez la semana pasada en un asalto en Arroyito, estuvo enmarcada por la tensión que generó la presencia del intendente Pablo Javkin y el gobernador Omar Perotti, entre otros funcionarios que se hicieron presentes en el lugar.

Si bien algunos familiares de víctimas y manifestantes destacaron el gesto de “dar la cara”, los gobernantes fueron increpados y recibieron muchas quejas indignadas de vecinos que participaban de la marcha.