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viernes 20 de mayo de 2022

Misterio en México: encontraron el cadáver de un bebé dentro de una cárcel

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El hallazgo del cadáver en un depósito de basura de una cárcel de Puebla, México, todavía no tiene explicación.

El hallazgo del cadáver de un bebé de apenas 3 meses de edad en un depósito de basura de una cárcel de Puebla, ciudad vecina a la capital, un retorcido caso rodeado de misterio, puso en evidencia otra vez la anarquía imperante en el sistema penitenciario mexicano.

Después de las primeras investigaciones oficiales, quedó claro que el cuerpo del recién nacido, sólo identificado como Tadeo, fue robado del cementerio San Nicolás Tolentino en Iztapalapa, un sobre poblado suburbio pobre al oriente de la capital.

Cómo fue que los despojos fueron a dar a un contenedor de residuos de un centro de reclusión ubicado a más de 100 kilómetros de distancia, es motivo de numerosas especulaciones e hipótesis, algunas muy descabelladas.

Una de ellas es que el cuerpo fue robado y empleado como “valija” para introducir droga en la instalación penal de San Miguel en Puebla, pues llevaba una cortada en el vientre.

La presidenta de la Fundación Reinserta, Saskia Niño de Rivera, dijo que a los pocos días de hacerse público el hallazgo en la cárcel y al ver la noticia en los medios, los padres sospecharon que el bebé que habían encontrado en el penal era su hijo, por lo que acudieron al panteón, donde fueron amenazados al descubrir la tumba vacía.

Tadeo fue dado a luz el 4 de octubre de 2021, pero murió de problemas intestinales el 5 de enero pasado y un día después fue inhumado en el panteón de Iztapalapa.

El acta de defunción señala como causa del fallecimiento “hemorragia aguda pulmonar, provocada por un problema de coagulación intravascular diseminada y una infección general”.

El penal y la tumba de donde fue robado el cuerpo del bebé (Cuartoscuro).

El penal y la tumba de donde fue robado el cuerpo del bebé (Cuartoscuro).

El macabro hallazgo
El 10 de enero, durante un recorrido por la prisión de San Miguel, un custodio fue informado por un reo que, en un contenedor de basura, había un niño muerto, envuelto en una frazada azul y oculto en una bolsa de papel.

Llevaba en la muñeca una pulsera en la cual se leían los apellidos “Ayala Peralta” y en la bolsa había residuos de un polvo blanco, parecido a la cal.

El gobierno de Puebla fue informado del hallazgo por la fiscalía por lo que grupos de peritos fueron enviados a la prisión para realizar algunas diligencias y recopilar pruebas.

“Por qué lo llevaron, cómo ingresa un bebé a un penal, cómo es que las autoridades no se dan cuenta de que un bebé entra y no sale”, se preguntó Niño de Rivera.

Las primeras investigaciones del gobierno de Puebla dieron como resultado que el niño no nació en la cárcel, por cuanto siete reclusas embarazadas no habían dado a luz en los últimos meses.

Tampoco se halló a ninguna persona con los apellidos del bebé muerto y “no existe registro de ingreso de ninguna persona que llevara un bebé en brazos”, según el reporte gubernamental.

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El análisis de los videos de los días 7 al 9 de enero, cuando habría ocurrido el ingreso del niño, arrojaron que los reos “pueden transitar libremente para depositar su basura en los contenedores”, y que los camiones recolectores de desechos ingresan en un horario de 9 a 17 horas.

“Nadie sabe hasta el momento, o por lo menos no se ha hecho público, cómo llegó hasta allí: cómo un cuerpo puede evadir los filtros y las cámaras de video, cómo puede ser exhumado clandestinamente en un panteón de Iztapalapa, en el que se amenaza a los deudos que descubren este ilícito”, señaló el analista Héctor de Mauleón.

“Se ha dicho que el cadáver del niño fue empleado para ingresar droga en el penal. No existe evidencia de que esto haya ocurrido, pero tampoco de que esto no haya ocurrido”, señaló el columnista de temas de seguridad, al referirse a una de las versiones más socorridas sobre el caso.

“Lo único real hasta ahora es que un bebé con una herida en el vientre apareció muerto entre la basura de un centro ‘de readaptación social’. Otra historia de este México”, afirmó al apremiar a la Fiscalía de la capital, que abrió una investigación, para que “informe cómo se pudieron haber robado” el cadáver de un bebé de un cementerio que acabó en una prisión.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) solicitó “medidas cautelares” a la administración penitenciaria de Puebla y a la Fiscalía del estado, a fin “colaborar con la indagatoria para esclarecer los hechos, se garanticen los derechos humanos y se refuercen los controles de vigilancia, revisión e ingreso” en la prisión.

El cuerpo fue finalmente entregado este sábado a sus padres y se identificó a la persona que lo depositó en el contenedor de basura, pero su nombre no fue divulgado, mientras la Fiscalía de Puebla reveló que la investigación está en su fase final.

Agencia ANSA.

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