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domingo 4 de diciembre de 2022

Anunciaron los ganadores del Ig Nobel 2022: desde enemas rituales mayas a por qué triunfan los mediocres

Foto: Michael Dwyer / AP

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Los participantes son distinguidos en 10 categorías y quienes reciben el galardón se llevan un billete de 10 billones de dólares zimbabuenses.

La parodia de los Nobel premia también a un investigador que se aplicó enemas como los mayas, carreras de escorpiones estreñidos o cómo giramos los pomos de las puertas.

Cómo es posible que los profesionales mediocres asciendan mientras los más trabajadores e inteligentes permanecen completamente ignorados; por qué los textos legales son siempre incompresibles; qué velocidad puede alcanzar un escorpión estreñido o qué dedos utilizamos para girar el pomo de una puerta.

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Estos y otros estudios que intentan arrojar luz sobre preguntas fundamentales de la humanidad han sido reconocidos este jueves con los premios Ig Nobel 2022. También un valiente científico que se aplicó enemas para colocarse como los mayas y conocer los efectos de estas drogas antiquísimas en su propio cuerpo.

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La parodia de los Nobel distingue investigaciones que en un principio pueden parecer absurdas o directamente estúpidas, pero que en alguna parte, aunque a vece cueste encontrarla, tienen su intríngulis científico. Como dicen sus organizadores, la revista de humor científico ‘Annals of Improbable Research’, son «logros que primero hacen reír y luego hacen pensar». Algunos de los galardonados recogieron su premio en una ceremonia online donde se lanzan aviones de papel, se canta ópera, se dan discursos, participan premios Nobel de verdad y se celebra la locura. [Vea aquí la lista de ganadores].

El Ig Nobel de Economía ha ido a parar a un equipo italiano por explicar matemáticamente por qué el éxito no suele acompañar a las personas más talentosas. Según explican, muchos en la cultura occidental todavía creen en la meritocracia, la idea de que la inteligencia, la perseverancia y el trabajo duro les traerán el éxito. Esto hace que los triunfadores sean profundamente admirados. Sin embargo, esa creencia ingenua ignora el papel de la suerte.

Según los autores, las cualidades que generalmente se valoran para tener éxito -el coeficiente intelectual y las horas trabajadas- siguen una distribución gaussiana normal alrededor de una media. Sin embargo, la distribución de la riqueza sigue una ley de potencias, con mucha gente pobre y solo unos pocos multimillonarios en el mundo. Para los investigadores, lo que marca estas diferencias es la suerte, que hace que muchas personas inteligentes, talentosas y trabajadoras sean superadas por otras mucho más mediocres.

Quizás haya algo que nos iguale. El premio de Cardiología Aplicada emocionará a los más románticos. Ha hallado evidencias de que cuando una nueva pareja se encuentra y surge la atracción el uno por el otro, sus ritmos cardíacos se sincronizan. Lo comprobaron reuniendo a 71 parejas en ‘cabinas de citas’ en un festival de música, otro de arte y ciencia y otro de cine científico en los Países Bajos. Primero se vieron unos segundos y después tuvieron la oportunidad de hablar dos minutos. Entonces decidían si querían tener otra cita. La parejas que se dieron el sí habían sincronizado sus corazones. Ante esto, no hay Tinder que valga ni listas con cualidades, es cuestión de piel. O pasa o no pasa.

Después del amor viene la vida real, con un montón de textos legales incomprensibles que uno se encuentra en miles de situaciones, desde la compra de una vivienda a aceptar las ‘cookies’ de una página web. El Ig Nobel de Literatura lo ha ganado un equipo que asegura que estos documentos son un galimatías no por la necesaria precisión del derecho, sino porque quienes los escriben se empeñan en utilizar una jerga impenetrable y una sintaxis retorcida.

Enemas rituales

Pero para retorcido lo que ha hecho Peter De Smet, un farmacéutico holandés y farmacólogo clínico holandés, para ganar el premio de Historia. En línea con una tradición muy valorada en los Ig Nobel, el investigador decidió probar en su propio cuerpo los efectos de los enemas rituales de los mayas.

Una figurita maya muestra la aplicación de un edema JUSTIN KERR

Cerámicas mayas muestran escenas de individuos administrándose enemas en un entorno ritual. Smet estudió qué sustancias pudieron haber utilizado y decidió experimentarlo él mismo. Para ello bebió un brebaje alcohólico, al que respondió sin problemas, y probó un enema de dimetiltriptamina (DMT), sin encontrar «ningún efecto perceptible». Eso sí, en una muestra de que todavía le quedaba sentido común, se abstuvo del enema de tabaco, los hongos de psilocibina y el veneno de sapo.

En el campo de la Biología, obtuvieron reconocimiento unos escorpiones estreñidos. Para sobrevivir al ataque de un depredador, estos animales (Ananteris balzani) sacrifican sus colas, lo que implica perder también el aguijón, las glándulas venenosas y el ano. No pueden defecar. En estas condiciones precarias hicieron una carrera para ver si eran más o menos rápidos que antes. Parece que corrían igual. Esto significa que algunos machos aún pueden buscar pareja y engendrar descendencia antes de morir por estreñimiento. Pues es un consuelo.

Abre la puerta, si puedes

En Medicina, se honró un trabajo que demuestra que comerse un helado puede reducir los efectos nocivos (mucositis oral) de algunas formas de quimioterapia en los pacientes con cáncer. En Ingeniería, un estudio japonés que puede hacer más fácil la vida de la gente: descubrieron los dedos más utilizados para hacer girar el pomo de una puerta o de un grifo según su diámetro. Los resultados pueden ayudar a la industria a hacer mejores diseños.

Un paso más allá, el premio de Ingeniería de Seguridad fue a parar a un dummy para una prueba de choque de automóviles contra alces, algo que parece ocurrir a menudo en Escandinavia. Estos animales pueden pesar 600 kilos. Otros más dulces son los patitos. El galardón de Física fue para a unos biólogos que tratan de entender cómo se las arreglan para nadar en formación (los patitos, obviamente). Al parecer, nadar en fila india reduce el esfuerzo de las pequeñas aves, montadas en las olas generadas por la madre.

Y el Ig Nobel de la Paz se lo llevó un algoritmo muy práctico aunque quizás no del todo ético: ayuda a los chismosos a decidir cuándo contar la verdad y cuándo mentir. Ninguno de los investigadores premiados ha mentido (que sepamos) pero seguro que han provocado más de una sonrisa.

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