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lunes 5 de diciembre de 2022

Una mamá pedaleó 190 kilómetros hasta la Catedral de Salta por su hijo: “Rezo para que dejen de hacerle bullying”

Una conmovedora historia de vida.

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Lourdes vive en Cafayate, pero se trasladó sola en su bicicleta hasta la capital de la provincia para hacerle una solicitud desgarradora a los santos patronos. Con un chaleco naranja, cansada de tanto pedalear y la foto de su hijo en el pecho, llegó hasta la puerta de la catedral.

“Fui haciendo una promesa por mi hijo, estaba sufriendo bullying en la escuela y prometí que si llegaba lo iba a hacer 3 años seguidos”, dijo Lourdes Mientras un sacerdote ponía sus manos sobre la cabeza de la mujer para bendecirla, otro hablaba al micrófono y Lourdes rompió en llanto. Danilo tiene 6 años y hace poco le diagnosticaron retraso madurativo. Esta fue la motivación de la joven mamá para hacer un sacrificio de amor y llevar sus súplicas ante el Señor y la Virgen del Milagro.

 

“Llegó a un punto en el que no quería ir más a la escuela porque le quitaban y robaban los útiles. Hasta dejó de ir a las clases de apoyo y un taller los sábados”, contó la joven mamá.

 

Danilo arrancó este año primer grado con todas las pilas. Estaba contento de comenzar el nuevo ciclo lectivo. Sin embargo, a la tercera semana la situación cambió. “Empezó a llorar, se le empezaron a perder los útiles y cuando le preguntaba a la maestra me decía que los iba a buscar, pero seguían pasando los días y la situación no cambiaba”, contó Lourdes.

 

“En un momento parece que la seño se cansó y no le dio importancia. Mi niño me decía que tal nene le sacaba las cosas, le robaba los útiles y yo todos los días le tenía que comprar más”, detalló.

 

Con el pasar de los días todo empeoró: “Le ponían apodos y un día salió llorando del colegio y me dijo que se había caído y que le dolía el brazo, pero no sé si es verdad, porque él no me contaba todo”, lamentó.

 

La situación llegó a un punto culminé, cuando Danilo se animó a hablar más. “La gota que me rebalsó el vaso fue cuando llegó con la taza partida. Primero me dijo que se le rompió a él y después me confesó que fue el compañero el que se la tiró. Además, me contó que en el recreo le usaba la botellita de agua como pelota”, explicó.

 

En ese momento esta mamá volvió a alertar a la institución, pero no tuvo la respuesta que esperaba. “Cuando volví a reclamarle a la señorita se enojó y me dijo que es el único alumno que tiene el problema de perder las cosas, que es muy distraído, que no hace las tareas”, indicó.

 

Fue allí cuando Lourdes decidió llevar a Danilo a una psicóloga. “Ella le diagnosticó retraso madurativo. Yo no lo sabía y la maestra nunca me dijo que mi hijo tenía un comportamiento extraño en el aula”, manifestó.

 

“Hablé con los directivos y les pedí que lo cambien de sección. Ahora está yendo a otra y si bien le costaron los primeros días, ya no llora, está más relajado y yo estoy tratando de llevarlo al ritmo que debería ir”. Además, remarcó que tiene una buena relación con sus nuevos compañeritos y que los papas de ellos los recibieron muy bien.

 

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Un pedido especial a los santos patronos

 

Lourdes hizo 190 kilómetros para pedir por su hijo. “El viaje fue pesado para ser la primera vez, en un momento se me pinchó la bici, la tuve que cargar y parcharla, pero seguí y llegué con mucha fe”, precisó Lourdes. “Fue muy emocionante. La llevé colgada en mi cuello (a la foto) y se la entregué a uno de los sacerdotes. Solo le pido al Señor y a la Virgen que me lo bendiga siempre”.

 

“Fui a pedir que mi hijo pueda salir adelante, para que siempre esté sano y fuerte y pueda sacarse esa tortura que tiene en la cabeza, porque para mí es un dolor enorme llegar del trabajo y encontrar a mi hijo llorando porque se despierta a medianoche acordándose de que lo peleaban los chicos, despertándose por una pesadilla”, explicó.

 

Y dejó un mensaje: “Les pido a los papás y sobre todo a los que son adolescentes que le presten mucha atención a sus hijos cuando le digan que tienen algún problema, traten de solucionarlo hablando, no a los golpes. El diálogo es fundamental para que ellos depositen la confianza en sus padres y para que no pasen esas cosas. Yo sé que no soy una mamá perfecta y cada día descubro cosas nuevas de mis hijos, pero como familia dialogamos mucho para que vean lo que está bien y lo que está mal”, sostuvo Lourdes.

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