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miércoles 21 de septiembre de 2022

Doble crimen de Vicente López: Martín Del Río escribió una nueva carta, reiteró su inocencia y culpó a su amante

El hombre de 47 años es acusado de parricidio, se encuentra detenido desde hace casi una semana.

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El hijo menor de la pareja asesinado y principal sospechoso del crimen, se volvió a manifestar desde la cárcel.

En medio de las investigaciones para esclarecer al doble crimen con una pareja de Vicente López, Martín Del Río, hijo menor de las víctimas y principal sospechoso como autor del hecho, escribió una segunda carta desde la DDI de San Isidro para ratificar su inocencia y apuntó contra su amante.

 

El hombre de 47 años es acusado de parricidio, es decir, de matar a sus padres, y se encuentra detenido desde hace casi una semana. “Desde el día que nos enteramos del asesinato de mis padres colaboré con todos los datos e información que me requirió el equipo fiscal y todas las divisiones de la policía de la Provincia. Disposición total”, resaltó el acusado en su escrito.

 

“Amaré toda mi vida a mis papás”, escribió el hijo del matrimonio asesinado en Vicente López

 

Luego, describió una situación de extorción de parte de su amante Paola Coquiara, un agente inmobiliario. Según su descripción manuscrita, la mejor lo perseguía, lo espiaba, lo amenazaba y le exigía plata. “La situación empeoró cuando se queda sin trabajo. Los reclamos subían de nivel. ‘Dame una casa, dame un lugar’. El pedido de dinero era casi diario”, contó.

 

Del Río aseguró lo que ocurrió tras el asesinato de sus padres: “El día que aparecen mis padres asesinados. Día jueves aparece en el presinto queriendo entrar. No la dejan y convence a un vecino para poder mirar desde su casa y se pasa en la casa del vecino 10 horas espiando y mandándome mensajes. Unos días después arrancó el delirio de vuelta”.

 

La nueva carta de Martín Del Río

 

En otro tramo, describe cuáles eran las amenazas que recibía de parte de su amante: “Se había hecho un mail con mi apellido y a mis padres los llamaba ‘suegros’. Los mensajes y llamadas diarias eran 500 diarios, una locura. Dejé de leerlos y las amenazas crecían. ‘No me ignores’, ‘No sabes con quién te metiste’, ‘Voy a ir a tu casa, la voy a llamar a tu mujer y a tus hijos’ y más y más. ‘Me estás evitando’. La clásica era ‘me estás usando, sos un manipulador’”.

 

 

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