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martes 6 de diciembre de 2022

Elecciones en Brasil: Lula da Silva y Jair Bolsonaro votaron

Los comicios se han convertido en un duelo entre el exmandatario

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Mientras la jornada se desarrolla con tranquilidad en todo el país, los dos principales candidatos votaron esta mañana; “quiero intentar que este país vuelva a la normalidad”, dijo el expresidente, favorito en las encuestas; “las elecciones limpias tienen que ser respetadas”, señaló el mandatario

El día D llegó en Brasil. A las 8 de la mañana (hora de Brasilia) abrieron en simultáneo los colegios electorales de todo el país –incluidos los que están en estados con otro huso horario, una medida inédita- para definir unos comicios que se han convertido en un duelo entre el exmandatario Luiz Inacio Lula da Silva, favorito en las encuestas con 50% de intención de votos válidos, y el presidente Jair Bolsonaro, con 36%, que busca forzar un ballottage.

Los medios brasileros, que reportan desde los 26 estados del país y el Distrito Federal, reflejan esta mañana un desarrollo de absoluta tranquilidad en una votación polarizada, para la que están habilitadas a participar 156,4 millones de personas. En la elección, que se cerrará a las 17, además de presidente se definirán los 27 gobernadores, los 513 diputados, un tercio del Senado y la renovación de los representantes en las asambleas legislativas regionales.

Lula da Silva y Bolsonaro cerraron su campaña y movilizaron a miles de seguidores en San Pablo

De los dos principales candidatos, el primero en votar fue Lula, a las 8.45, en una escuela de São Bernardo do Campo, en el cordón industrial de San Pablo, donde tuvo su domicilio hasta fin del año pasado. “Estoy votando con la posibilidad de volver a ser presidente, para intentar que este país vuelva a la normalidad”, dijo el candidato del Partido de los Trabajadores (PT). “No queremos más odio o discordia”, señaló, y añadió que los “fanáticos” tendrán que adaptarse a eso, en un claro mensaje a los simpatizantes más radicales de Bolsonaro.

“Es un día importante para mí. Hace cuatro años no podía votar porque era víctima de una mentira”, dijo, respecto a 2018, cuando estaba preso, tras una condena por un caso de corrupción que luego fue revertida por la Justicia.

Lula llegó a la escuela estadual Firmino Correia de Araújo acompañado de su mujer, Rosângela da Silva (Janja); de su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin, y del candidato del PT para la gobernación del estado de San Pablo, Fernando Haddad. Según las encuestas de Datafolha e Ipec, Lula tiene chances de ganar en primera vuelta, en unas elecciones que también son seguidas con atención por toda América Latina.

Ayer, tras cerrar la campaña en San Pablo, Lula mantuvo un encuentro con medios locales e internacionales, entre ellos LA NACION, en donde se mostró confiado de volver a la presidencia, tras sus dos mandatos entre 2003 y 2010, ya sea en primera vuelta o en ballottage.

“Tengo muchas esperanzas de que mañana [por hoy] se definan las elecciones. Si no lo decidimos mañana, haremos como un equipo cuando va a la prórroga, descansaremos 15 minutos, e iremos para marcar el gol que no marcamos en el tiempo reglamentario”, indicó Lula.

Si hubiera una segunda vuelta, Lula dijo que intentará aliarse con “quien sea necesario” y hablará “con quien sea”. Y trazó una analogía de su campaña con el arca de Noé para mostrar su apertura al apoyo. “Estaremos dispuestos a hablar con quien sea necesario, porque en estos momentos en que lo que está en juego es el interés de mejorar la vida de los brasileños, no hay que ser sensibles para hablar con nadie. Nuestro barco es como el arca de Noé, basta querer vivir para entrar”.

La sucesora de Lula en 2011, la expresidenta Dilma Rousseff, votó esta mañana en Belo Horizonte y también se mostró confiada. “Mi expectativa es que gane la democracia y eso significa una victoria de Lula en primera vuelta”, dijo.

La campaña de Lula obtuvo un aval judicial y reservó la emblemática Avenida Paulista, en San Pablo, para una fiesta de celebración en caso de una eventual victoria en primera vuelta. Si no lo lograra, el líder del PT se pronunciará en el hotel Novotel Jaraguá, donde seguirá el conteo de votos.

La estrategia de Lula ha sido apelar al “voto útil” para captar a indecisos (2%) y a electores de Simone Tebet (MDB, 6% de intención de voto) y de Ciro Gomes (PDT, 5%), además de otros candidatos.

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El voto de Bolsonaro

Pocos minutos después de Lula, Bolsonaro votó a las 8.57 en Río de Janeiro, donde se mostró seguro de que será reelecto en primera vuelta, pese a lo que marcan las encuestas. El mandatario ultraderechista y candidato del Partido Liberal dijo, además, que “elecciones limpias tienen que ser respetadas, que gane el mejor”, al ser consultado por un periodista sobre si iba a reconocer el resultado. “Lo que vale es el ‘Datapueblo’”, dijo, en un juego de palabras con el Instituto Datafolha, una de las principales encuestadoras del país.

“Brasil es un ejemplo en el mundo en la cuestión económica, atendimos a los más humildes, el desempleo está cayendo”, señaló, vestido una remera amarilla, tras votar en una escuela de la Villa Militar, en la zona oeste de Río de Janeiro. El mandatario volverá a Brasilia para seguir desde el Palacio Alvorada el recuento de votos.

En el Colegio Assunção, en el barrio Jardim Paulista, en San Pablo, cerca de las 9 se veían filas en varias de las mesas de votación, que avanzaban con agilidad. El sistema de votación electrónico se usa en Brasil desde 1996, y su fiabilidad fue puesta en duda durante la campaña por Bolsonaro, que sembró el terreno de sospechas de fraude ante una eventual derrota.

“Voté por Bolsonaro porque no quiero un regreso al poder del PT. Y no creo que su gobierno haya sido tan malo como dicen”, señaló Claudio, un votante de 43 años vestido con una remera amarilla. En Brasil, se permite la manifestación individual y silenciosa del votante el día de la elección, lo que incluye el uso de banderas, pines, calcomanías y remeras alusivas a los partidos o los candidatos.

Los votantes no pueden ir a la cabina electrónica con un teléfono celular, cámara o cualquier equipo de comunicación. Con esta medida, el Tribunal Superior Electoral (TSE) busca garantizar el secreto del voto. “Después de entregar el documento de identificación se deberá dejar el celular apagado, siguiendo las indicaciones del secretario judicial”, instruyó el TSE.

El TSE también prohibió la portación de armas y municiones en todo el territorio nacional por cazadores, coleccionadores y tiradores el día de la votación. Esta restricción comienza 24 horas antes de las elecciones y finaliza 24 horas después.

Aunque Lula lidera la carrera presidencial, se espera que la coalición conservadora que apoya a Bolsonaro tenga un fuerte peso en ambas cámaras del Congreso. Eso sería un reto para Lula en caso de victoria, en un país con graves problemas de pobreza, hambre, desempleo (aunque el último índice registró el menor nivel en siete años, 8,9%) y una recuperación desigual de la pandemia del coronavirus.

Tanto Lula como Bolsonaro prometieron un gasto social más amplio el próximo año, lo que aumentaría la presión sobre el presupuesto federal y llevaría a quien gane a buscar alternativas a las actuales reglas de gasto.

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