30.2 C
Santa Fe
sábado 4 de febrero de 2023

Néstor Ortigoza fue condenado a dos años de prisión

Foto: gentileza

Te puede interesar

El futbolista de San Lorenzo no irá a la cárcel porque la pena quedó en suspenso. La víctima es un ex empleado de seguridad del club al que le reclamaba una deuda.

El ídolo de San Lorenzo Néstor Ortigoza (38) fue condenado a dos años y dos meses de prisión en suspenso por amenazar a un ex empleado del club.

Hallaron muerto al padre del futbolista chileno Arturo Vidal

El episodio por el que lo condenaron a Ortigoza ocurrió en julio de 2015 cuando el jugador del Ciclón amenazó a Mauricio Argañaras (43), que entonces trabajaba como seguridad en la institución.

A 40 días del inicio del Mundial, se lesionó Ángel  Di María

 

 

“Yo un gil no soy. A mí me traés la plata como sea. Y vos sabés que conozco tu casa; ya hoy te caí. La próxima vez va a haber cachengue. Vos te confundiste (…). Conmigo no jugás; me quisiste cagar a mí, te salió mal la jugada. ¿Así que está asustada tu familia?…”.

Argañaras, con Matías Lammens.Argañaras, con Matías Lammens.

Argañaras automáticamente se presentó en la comisaría más cercana y denunció al futbolista.

“Hablaron con el damnificado equivocado. Es una persona (por el denunciante) que jode a la gente y quiere plata”, fue la escueta respuesta de los allegados al deportista ante la consulta de Clarín antes de la condena.

El juez que lo condenó a Ortigoza es Antonio Mele, del Juzgado Correccional 2 de Morón, que además obligó al jugador durante dos años y dos meses a fijar residencia y someterse al cuidado del Patronato de Liberados. También deberá evitar cualquier tipo de contacto con la víctima.

Argañaras, vecino de Ituzaingó, trabajó en San Lorenzo entre 2007 y 2010, y entre 2012 y 2015. “Se ocupaba de tareas de seguridad”, detalla su defensa. Después de ganarse la confianza del plantel, los jugadores comenzaron a pedirle favores y todo tipo de changas.

Para 2015, Ortigoza estaba en tratativas para vender su auto. El comprador sería otro jugador del plantel, Matías Catalán (30), hoy en Talleres de Córdoba. Como tenía deudas de patente, le encargó el trámite a Argañaras. Debía pagarlas.

El jugador recibió el dinero y cuando el empleado se acercó para darle el vuelto y el comprobante, el volante le habría dicho que se lo quedara, como agradecimiento por el favor.

Pero a los tres o cuatro meses de la transacción, el nuevo dueño del coche llamó a Ortigoza y le reclamó una deuda de patentes. “Puede que haya sido un malentendido; que mi cliente haya pagado la deuda de patente, pero no las del año en curso”, dice Spicuglia.

“De todas formas, es secundario para el hecho que se va a juzgar”, indicó

Días después, Ortigoza le reclamó a Argañaras por una deuda de multas. El empleado se mantuvo en su postura: la orden que recibió fue la de pagar las patentes adeudadas.

El 15 de junio, cerca del mediodía, Ortigoza llegó a la puerta de la casa de Argañaras, en Ituzaingó. Se bajó de su auto. Lo acompañaba un joven, que se movía en moto. El jugador llamó al hombre y le avisó que estaba afuera.

“Devolveme los 20 mil pesos. Sacá un préstamo o lo que sea”, le reclamó. “Quiero la plata, para mañana tiene que estar la plata”, insistió.

Siete meses antes, Ortigoza y los jugadores del plantel campeones de la Copa Libertadores 2014 habían jugado la final del Mundial de Clubes frente al Real Madrid.

Pero lo más grave ocurriría a los segundos: el hombre de la moto sacó un arma y empezó a los gritos. “Devolvele la plata”. Ortigoza se sumó: “Si para mañana no está la plata, viene este guachín y te mete un tiro”. Se fueron juntos.

Las amenazas continuaron el día después. Por audios. “Yo tengo que pagar 50 lucas que me viene de multa. Vos buscaste esto. Yo con vos fui leal, vos me querés garcar. Yo no soy Mercier, yo no soy esos giles. Vos me chamuyaste…”, le dijo, entre otras cosas, el jugador.

Los audios forman parte de la investigación. También hay imágenes del hecho, registradas por un comercio de la cuadra.

EL DESPIDO EN EL CLUB

A los días de presentar la denuncia, San Lorenzo decidió echar al trabajador. El volante mantuvo el trato con el ex empleado del club.

“Cuando fue citado para la notificación de la causa, llamó a mi cliente y se le reía. Le decía que el juez es hincha de San Lorenzo, y que le pidió una selfie. De todas formas, nosotros creemos en la Justicia”, afirma el abogado.

Luego del episodio y de la denuncia, Argañaras decidió mudarse a la casa de su suegra. “Es que Ortigoza es muy conocido en toda la zona de Moreno, Merlo y el oeste del Conurbano. Se mueve con gente pesada, tiene contactos con barras. De ahí el miedo”, agrega su abogado.

La causa se divide en dos. La de “amenazas coactivas”, cuyo juicio empieza y hasta puede terminar el mismo próximo lunes, se tramita en el Juzgado Correccional 2 de Morón. La otra está en el Juzgado Civil y Comercial 1 de Morón. Es por “daños y perjuicios”.

En la audiencia, Gustavo Spicuglia, abogado de Argañaras -que ahora se dedica a hacer changas y mudanzas- intentó probar el agravante del uso de armas, lo que podría haber elevado la pena hasta a 6 años.

[comentarios]

Últimas noticias