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viernes 27 de enero de 2023

Los precios en Argentina: ropa y alimentos nacionales salen más baratos en el exterior

La economía local tiene tantas encrucijadas que productos elaborados localmente se venden por precios hasta 30% más bajos afuera a valor dólar exportación

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La elevada inflación no sólo impacta de lleno en el poder adquisitivo de los argentinos. También provoca una distorsión de precios que hace que el consumidor pierda referencia de “lo que valen las cosas”.Dentro de este escenario, signado también por una cantidad cada vez mayor de tipos de cambio y restricciones, se observa otra paradoja en lo que al valor de los bienes se refiere: muchos productos de empresas nacionales salen más baratos en el exterior que en el país.

Si bien este fenómeno se da, sobre todo, en el rubro indumentaria, pero también se percibe en algunos otros productos como alimentos e incluso el helado.

Así es que si se toma el precio de un mismo bien que se vende en el país, y se lo compara con exactamente el mismo modelo y marca que se ofrece en Chile, Uruguay, Paraguay o Brasil, por ejemplo, se observa que –luego de convertirlo al dólar oficial– termina siendo más barato afuera que en Argentina.

Precios de ropa argentina: diferencias con respecto al exterior

Sólo a modo de ejemplo, una cartera de la marca Prüne cuesta en Argentina $29.900. Exactamente el mismo modelo en Chile cuesta unos u$s150, es decir, casi $24.000, si se convierte al dólar oficial, tipo de cambio de exportación. Lo mismo ocurre con:

Un par de zapatillas: $26.900 en Argentina y poco más de $17.000 (u$s108) en Chile
Una campera: en el país sale $84.900 y $37.000 (u$s233) del otro lado de la Cordillera

El mismo escenario se vislumbra al comparar precios de algunos productos que Rapsodia vende en Argentina y Uruguay:

Un jeans cuesta $22.500 en Argentina y casi $17.000 en Uruguay (u$s104)
Una campera se paga $119.000 contra y $96.000 (u$s603)
En ropa masculina también se percibe algo similar. Por ejemplo, las prendas de la marca nacional Kevingston en Argentina y en Brasil:

Una remera: $6.990 contra unos $3.500 (u$s21)
Una bermuda: $15.990 versus $7.400 (u$s46)
Un short de baño: $10.990 contra casi $5.000 (u$s30)

Precios de alimentos argentinos: diferencias con respecto al exterior

Son muchas las marcas argentinas que en el último tiempo se expandieron hacia los países vecinos. Dos ejemplos del rubro “alimenticio” son las cordobesas Grido y Arcor.

En ese sentido, si se comparan por ejemplo los precios de los distintos productos Grido que se ofrecen en Paraguay con los mismos que se venden en Argentina, se observa lo siguiente:

El pote de 1 kilo de helado: $1.150 contra poco más de $1.000 (u$s6,5)
Bombón Escocés por 8 unidades: $1.400 versus $1.115
Postre crocantino: $1.100 en Argentina vs $920 (u$s5,8)

En tanto, en los productos de Arcor que se venden en la tienda online de la compañía tanto en Argentina como en Uruguay, algunos son más económicos en el país y otros, más caros.

Alfajor Águila mini torta: $134 en Argentina vs. $160 (u$s1)
Bon o Bon clásico por 18 unidades: $940 contra $765 en Uruguay (u$s4,8)
Mermelada de frutilla: $567 contra $430 (u$s2,7)

Precios de la ropa: por qué es tan cara en Argentina

Así las cosas, si bien algunos otros bienes también son más caros en Argentina que en países vecinos, el caso de la ropa parece ser paradigmático.

De hecho, el rubro “prendas de vestir y calzado” fue el que más aumentó dentro del Índice de Precios al Consumidor que mide el INDEC: en septiembre, trepó 118% interanual.

“Para los alimentos o servicios, en dólares, Argentina está ‘regalada’. Para el caso de indumentaria y calzado, no es así. En dólares, en el país hay un precio muy elevado”, resume a iProUP Damián Di Pace, director de la consultora Focus Market.

Al buscar alguna explicación a este fenómeno, el especialista señala que esto se debe a que “cerraron muchas Pymes en la pandemia, porque la macroeconomía argentina distorsionada le pone un precio base con aumentos del 90% interanual”.

Por lo tanto, continúa, “se genera una presión extra por la falta de materiales, de crecimiento del precio del algodón y un menor nivel de oferta en el mercado con un mayor nivel de demanda”.

En ese sentido, al analizar por qué incluso son más caros en el país productos de la misma marca, Di Pace subraya que “lo que está sucediendo es que Argentina tiene problemas para importar los insumos, porque no están los dólares”.

“Entonces, los precios no están fijados al tipo de cambio oficial, sino en un intermedio con el paralelo. Por lo cual, para importar, se toma un precio de dólar algo mayor al oficial, porque hay incertidumbre respecto de la reposición. Y por eso termina siendo más caro”.

Sebastián Domínguez, socio de SDC Asesores Tributarios, añade otro vector: “El costo tributario en Argentina es elevado, por lo cual tiene una incidencia importante en los precios. Pero también es alto el precio de tener un local para vender en un shopping y eso incide en los importes”.

“Además, si se vende mercadería importada, por ejemplo, también hay una incertidumbre sobre si se va a poder reponer el stock o importar la misma mercadería una vez que se vendió. Entonces, quien fije los precios puede considerar un dólar más alto previendo que no pueda acceder al oficial”, completa.

Según su visión, “no es sólo un tema impositivo: Brasil también tiene una presión tributaria importante. Muchas empresas se cubren por todos los riesgos que existe en Argentina: tener un colchón ‘por las dudas’. Pero nadie está dispuesto a invertir y fijar precios con los costos actuales, ante la incertidumbre de cómo va a evolucionar la economía”.

Evolución de precios y el “misterio del consumo”

Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), indica a iProUP que “la discusión sobre si el nivel de precios de la indumentaria es alto, amerita un análisis de índole estructural del sector”.

“Lo que vengo sosteniendo es que el incremento de precios en el último año, año y medio, no se justifica por el lado de los costos. Con lo cual, el 118% interanual, tiene un fuerte componente de especulación. Que no se explica por ninguna de las razones clásicas si se ve por el lado de los costos”, remarca el economista.

Además, plantea que “lo que sí amerita o requiere un análisis más profundo es por qué, con semejantes niveles de incremento de precios, no hay un efecto sobre la caída del consumo lo suficientemente sustancial para que funcione la clásica ley de oferta y demanda, que genere una corrección en el precio a la baja”.

Letcher arriesga que “en la salida de la pandemia, el sector encontró una especie de mercado semi-inelástico: le vende a un sector de la población que compra casi a cualquier precio y no reacciona al incremento”.

“Es una percepción, no tengo datos que reflejen que ese comportamiento es así, pero siguiéndolo de cerca desde hace varios años, me da la impresión de que hubo una transformación pospandemia, que se ve reflejado en una consolidación de un mercado cuasi-inelástico”, concluye.

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