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miércoles 23 de noviembre de 2022

Así era el trofeo de los mundiales de fútbol hasta 1974: su historia y curiosidades

Debido a la Segunda Guerra Mundial, los torneos de 1942 y 1946 fueron suspendidos.

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En 1928, luego de ser aprobada la organización de lo que sería la primera Copa del Mundo, Jules Rimet, el presidente de la FIFA, le encargó a Abel Lafleur, un orfebre amigo, la confeccion del primer trofeo que consagraria al futuro campeón.

Lafleur a cambio de 50.000 francos, esculpe un trofeo totalmente de plata el cual es bañado en oro de 14 quilates, sobre una base de lapislázuli. Esta Copa del Mundo tenia unos 35 cms. de altura y 3’8 kilos de peso. Su figura representaba a Niké, la diosa de la victoria en la mitologia griega.

La copa, aún sin un nombre oficial, viajó en barco en manos de Rimet hasta Montevideo, sede de primer Mundial de Fútbol donde lo alzaró por primera vez el capitán uruguayo José Nasazzi, luego de que Uruguay logre la victoria sobre Argentina en la final por 4 a 2.

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Italia en 1934 y posteriormente Francia 1934 fueron los otros destinos que el trofeo visitó hasta 1950. Ambos mundiales ganados por la azzurra.

Debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial de 1942, los mundiales de 1942 y 1946 fueron suspendidos.

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Algunos afirman que el trofeo, al ser considerado un objeto deseado por los nazis, hizo que el por aquel entonces presidente de la Federación Italiana y vicepresidente de la FIFA, Ottorino Barassi, lo esconda dentro de una caja de zapatos bajo la cama. lo habria sacado de un banco de Roma en 1941 para luego llevar a su casa.

En 1946 y luego de finalizada la Guerra Mundial, el Congreso de la FIFA celebrado en Luxemburgo, toma dos decisiones: Por un lado el Campeonato del mundo de fútbol se volverá a jugar en 1950, más precisamente en Brasil, y por el otro, el torneo pasa a llamarse Copa Jules Rimet, en honor a su impulsor.

Al producirse el famoso «MARACANAZO» de 1950 donde Urugual le gana 2 a 1 al organizador Brasil, y ante todo su público, Rimet, casi a escondidas, le entregó el trofeo al uruguayo Obdulio Varela, ya que ante la terrible sorpresa, fue cancelada la ceremonia que sólo había previsto a los brasileños como campeones.

Luego de pasar por las manos uruguayas, se dirigió hacia Suiza para ser abrazada por manos alemanas, al consagrarse Alemania Campeon 1954 gracias al «Milagro de Berna».

En 1958, un pequeño detalle de la Copa Jules Rimet sale a la luz gracias a 2 periodistas británicos Jim Lynch y Joe Coyle, al observar en fotografias de la época, que el trofeo que levanta el capitán brasileño Hilderaldo Bellini, en Suecia, es 5 centímetros más alto y además su base es octogonal y no cuadrada como la original.

La nueva base octogonal de la Copa Jules Rimet

Finalmente se supo que este cambio, se debió a la imposibilidad de seguir escribiendo en el trofeo, los nombres de los posteriores ganadores del certamen y es por eso que se la cambió por otra octogonal más grande.

En 2015, la FIFA anunció que había encontrado en los sótanos de su sede, la base cuadrada original y ahora la expone en su museo.

Cuatro meses antes del Mundial de Inglaterra 1966, la copa Jules Rimet fue robada.

Gracias a un perro llamado «Pickles» el trofeo fue hallado para ser luego ser alzado por el capitán inglés Bobby Moore, tras imponerse a Alemania en la final de 1966.

En 1983, ocurrió la desaparición más triste: la Copa Jules Rimet fue robada en la sede de la CBF, en Río de Janeiro, cuando se encontraba en una exposición y nunca más fue encontrada.

Años después, sin embargo, cambiará su versión y asegurará que el robo se produjo por encargo de un coleccionista italiano, que habría pagado 100.000 dólares. La policía brasileña no dará credibilidad a su historia y cerrará el caso.

Por último, en 1995, luego de fallecer George Byrd, el joyero al que la federación inglesa le había encargado una réplica luego del robo en 1966, esta reproducción de bronce con un baño de oro fue subastada por la familia del joyero bajo la denominación: «Copia de la Copa Jules Rimet». Un comprador anónimo, misteriosamente la adquirió por 254.000 libras, un precio muy elevado para una réplica.

La FIFA admitió luego, que fue la que la compró ante la sospecha de que fuese la auténtica, ya que que tras entregársela a Bobby Moore en la ceremonia de premiación del Mundial de 1996, la original se había reemplazado por la réplica durante los festejos en Londres.

Pese a que la versión oficial refiere a que la copa fue fundida luego del robo para desaparecer para siempre, la búsqueda del trofeo creado por Abel Lafleur se ha convertido en la de un santo grial futbolístico.

 

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