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lunes 23 de enero de 2023

Historia detrás de la guerra: vive escondido en un bosque para huir del reclutamiento de Putin

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Cuando Vladimir Putin anunció una movilización parcial de hombres rusos el pasado mes de septiembre, Adam Kalinin —nombre ficticio— tardó una semana en decidir que lo mejor que podía hacer era mudarse al bosque.

Desde el principio, el informático estuvo en contra de la guerra, por lo que recibió una multa y pasó dos semanas detenido después de pegar un cartel que decía “No a la guerra” en la pared de su edificio de apartamentos.

 

Así que cuando Rusia anunció el llamamiento de hasta 300.000 hombres para ayudar a darle la vuelta a la guerra que estaba perdiendo, Kalinin no quiso correr el riesgo de ser enviado al frente para matar ucranianos.

 

Sin embargo, a diferencia de otros cientos de miles de personas, no quería irse del país. Tres cosas lo mantenían en Rusia: amigos, limitaciones financieras y la inquietud de abandonar lo que conoce.

 

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“Irme fuera de lo que conozco habría sido muy difícil”, explicó a la BBC Kalinin, que se encuentra en la treintena. “Aquí tampoco es exactamente cómodo, pero, psicológicamente, sería muy difícil salir”.

 

De esta forma dio el insólito paso de despedirse de su esposa y dirigirse al bosque, donde vive en una tienda de campaña desde hace casi cuatro meses.

 

Utiliza una antena atada a un árbol para acceder a internet y paneles solares para obtener energía.

 

Una sierra y leña cortada en una tienda de campaña.

 

Ha soportado temperaturas de hasta -11C y subsiste con los alimentos que su esposa le trae regularmente.

 

Vivir fuera del radar, asegura, es la mejor manera que se le ocurre para evitar ser reclutado. Si las autoridades no pueden entregarle una citación en persona, no se le puede obligar a ir a la guerra.

 

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De alguna manera, Kalinin continúa su vida como antes. Sigue trabajando ocho horas al día en el mismo trabajo, aunque durante el invierno, con luz diurna limitada, no tiene suficiente energía solar para trabajar días completos, por lo que recupera sus horas los fines de semana.

 

Algunos de sus colegas ahora están en Kazajistán, después de que también se fueran de Rusia cuando comenzó la movilización, pero su conexión a internet a través de una antena de largo alcance atada a un pino es lo suficientemente fiable como para que la comunicación no sea un problema.

 

Kalinin disfruta de la vida al aire libre, y ha pasado muchas de sus últimas vacaciones acampando en el sur de Rusia con su esposa. Cuando tomó la decisión de mudarse permanentemente al bosque, ya tenía gran parte del equipo que necesitaba.

 

Interior de la tienda de Kalinin.

 

Su esposa, que visitó el campamento de Kalinin durante un par de días en el año nuevo, juega un papel importante en su supervivencia. Ella le trae provisiones cada tres semanas a un punto de entrega donde pueden verse brevemente en persona. Kalinin lleva luego los suministros a un lugar seguro que visita pocos días para abastecerse. Cocina usando una estufa de leña improvisada.

 

“Tengo avena, trigo sarraceno, té, café, azúcar. No hay suficientes frutas y verduras frescas, por supuesto, pero no está mal”, dice.

 

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El nuevo hogar de Kalinin es una gran tienda de campaña de las que se usan para pescar en el hielo. Cuando llegó por primera vez al bosque, montó dos campamentos a cinco minutos de distancia; uno con acceso a internet donde trabajaba, el otro en un lugar más resguardado donde dormía.

 

A medida que se acercaba el invierno y el clima se volvía más frío, unió las dos áreas para vivir y trabajar bajo un mismo techo.

 

Recientemente, la temperatura bajó a -11C, más fría de lo que esperaba. Pero ahora que los días vuelven a ser más largos y la nieve comienza a derretirse, planea quedarse donde está.

 

Aunque Kalinin no ha sido llamado a filas, afirma que la situación cambia constantemente y teme recibir una llamada en el futuro. Oficialmente, los informáticos como Kalinin están exentos del servicio militar obligatorio, pero existen numerosas informaciones sobre exenciones similares que han sido ignoradas en Rusia.

 

Tocones de árboles cubiertos de nieve.

 

La vida de Kalinin en el bosque le ha dado cierto nivel de popularidad en internet, donde 17.000 personas siguen sus actualizaciones casi diarias en Telegram. Publica videos y fotos de su entorno, su rutina diaria y cómo organiza su campamento. Muchas de las publicaciones son sobre cortar leña.

 

Kalinin afirma que no se pierde demasiado de su anterior vida. Asegura ser un introvertido al que no le importa estar solo, aunque extraña a su esposa y le gustaría verla más a menudo. Sin embargo, señala que su situación actual sigue siendo preferible a que lo envíen al frente o a prisión.

 

“He cambiado tanto, que el tipo de cosas que podría haber echado de menos se han ido desvaneciendo”, asegura. “Las cosas que antes parecían importantes ya no lo son tanto. Hay gente en una situación mucho peor que la nuestra”.

 

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